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historias de amor

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Recuerdo que fue uno de los días mas triste de mi vida, el mundo que conocía ya no existía… Me llamo Andrea, soy de una país de que no quiero mencionar en latinoamericana, pero actualmente vivo en España. Fue un infierno con un frió que nunca había conocido, quizás por el lugar donde nací, ya que es un lugar cálido. Recuerdo que los abrigos tapaban levente mi rostro. Era un día absurdamente triste, era el día donde mis padres firmaban su divorcio, sentía que el peso de esa separación en parte era por mi culpa. Escuche a mi madre llorar toda esa noche, sentía como se tapaba con la sabana para que no se la escuchara, pero su llanto podría escucharse suavemente en mi habitación. Al siguiente acudimos temprano a las oficina del juzgado civil para efectuar la separación, el divorcio que se había postergado desde  hace años. Y el…

No liberarte de un amor te condena a vivir atado a algo que ya no existe, lo que ya no existe simplemente se fue y ya no será más, no era lo suficientemente bueno para ti y punto. El tiempo te  ayudará a comprender que lo que ha ocurrido, lo que tienes ahora es lo que importa, lo demás ya no vale la pena pensarlo; no llores, no sufras, no te atormentes con lo que simplemente ocurrió porque ya se ha quedado atrás, los momentos vividos con ese amor se recuerdan con cariño, los malos momentos duelen porque te dejan rasguños en el corazón. Si has aprendido la lección jamás vuelvas a caer en cosas equivocadas y nunca, nunca des una nueva oportunidad si esa persona obró mal contigo. Lo volverá a hacer. No es fácil encontrar un nuevo sueño y mucho menos un nuevo amor; el amor de tu vida, yo quisiera…

Despierto y ahí esta él en mis pensamientos, metido en mi cabeza, como siempre, como todos los días de mi vida; para mí es algo tan normal que me decido a enviarle un mensaje de buenos días. Dos horas después sé que lo ha visto, pero no me ha respondido, lo justifico diciéndome a mí misma que está ocupado, que no puede responderme  o que simplemente se ha quedado sin saldo. Pasados unos días, vuelvo a escribirle, pero ningún mensaje es contestado y me decido a no mandarle ninguno más; por dos días no le envió nada y al tercero es él quien me manda un mensaje; lo leo una y otra vez emocionada y loca de felicidad, lo respondo de inmediato y lo vuelvo a leer con una sonrisa estúpida en la cara; él no vuelve a contestar el mensaje y me hace sentir un poco triste, pero una…

Fuiste la mentira más bonita de mi vida, fuiste aquello que me hizo soñar con los ojos abiertos y ser feliz a cada momento, ahora lo veo claro, me enamoraste a base de falsedades. Aunque nunca te tuve realmente, a ratos sentía que me pertenencias y me amabas y eso fue lo más bonito que he llegado a sentir. Me mentiste, me hiciste creer en ti y en tus bonitas palabras, en tu amor,  sonaban tan reales que casi las creía. Lo peor era que luchaba contra mí misma para no tragar ni una sola de tus palabras bonitas, todo salió al revés… Te creí cada una de ellas, porque tenía la esperanza que las cumplieras. Ahora no sé qué hacer con todo éste amor que siento hacía ti, no sé qué hacer con todo lo que me hiciste imaginar a tu lado, es difícil borrarlo de mi mente y corazón de un…

Estamos juntos, porque queremos, así sin imposición, ni títulos; estamos juntos porque disfrutamos de nuestros momentos, porque al mirarnos se nos ilumina el corazón. De que nos sirve que todo el mundo sepa que nos amamos, pregonar nuestra relación, si en realidad lo único importante, es lo que sentimos el uno por el otro. Ha dejado de ser importante para nosotros tratar de quedar bien ante los ojos de otros, nos basta con ser francos con nosotros mismo, sin telones, ni abismos… Tenemos esa magia que no necesita palabras, esa unión en las miradas que lo dice todo, sin decir nada, nos conocemos bien, a ti, te basta mirarme a los ojos para saber lo que pienso, lo que me duele, lo que me hace bien al igual que me pasa a mi contigo. No hay nada más que pedir, pues tengo todo junto a ti, no sé si será…

Todos merecemos un amor que nos ame tal como somos, sin tener que aparentar nada, un amor con el que no tengamos que poner escudos para  ocultar nuestras inseguridades, nuestros miedos, nuestras más profundas debilidades, ese amor que traiga la  paz, pero que al mismo tiempo nos de fortaleza para afrontar las cosas que no podemos cambiar, ese alguien que nos complemente,  y nos ame en libertad. Todos merecemos  un amor, que nos mire como si no hubiese nadie más en la tierra, que se quede embelesado con nuestra presencia, que nos cubra de besos, que nos haga olvidarnos de los complejos, y manías que tantas veces causan inseguridad. Merecemos un amor que no tenga dudas, que sepa que nos quiere en su vida y en su futuro, que aunque pudiera tener otras opciones elija quedarse a nuestro lado para siempre. Ese alguien que haga nuestro día a día más…

Y nuevamente te doy una oportunidad más, creyendo en lo que dices, en lo que planeas para nosotros, en que piensas conmigo para el futuro; nuevamente ilusionándome y dándome motivos para seguir, hablando de mis más anhelados sueños a los que hace tiempo me resigné a no poderlos tener. Me encuentro nuevamente ante eso, dejando a un lado lo que en su momento dolió y que hasta juré no retroceder. Y lo peor de todo es que no sé por cuánto tiempo durará esta ilusión… Dímelo tú… ¿cuándo te volverás a ir? Para estar preparada, para ponerle un armazón a mi corazón y no volverme a hundir; no entiendo por qué te sigo haciendo caso, tal vez porque te amo demasiado y este amor ciega mi razón, pero dentro de mí, sigo creyendo que esta vez será la definitiva y que somos el uno para el otro, que por fin se cumplirá…

Qué difícil se vuelve todo cuando dos personas perfectas para  ser una pareja ideal y que se desean con toda el alma se alejan la una de la otra por malos entendidos o por miedos o por inseguridad. Yo, me equivoco mucho, le doy muchas vueltas a la cabeza, a veces también puedo cometer estupideces y jugar mal sin darme cuenta. Lo sé,  no es excusa y por eso estoy tratando de corregir mis errores, tomando todas mis cartas y apostándolo todo por ti, por recuperarte. ¿Te preguntas qué hago aquí? ¿Si me he vuelto loca? ¿Si estoy transtornada? No lo sé,  de lo que sí estoy segura es de que estoy arrepentida, convencida de que me equivoqué; soy culpable de tus heridas,  tomé decisiones equivocadas, fui desleal y te hice daño. No sabes cuánto me duele y lo que daría por volver atrás en el tiempo. ¡Perdóname! Estoy aquí por…

Cierto es que cuando estamos enamorados, poco pensamos en las consecuencias de  nuestros actos, nos bastan las promesas y las miradas del otro para volver a confiar, para creer que una persona va a cambiar. Lo peor de todo es que muy en el fondo, sabemos con certeza cuando el amor no es amor, es solo un espejismo de lo que deseamos, de lo que soñamos, de lo que antes fue y hoy ya no. Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, y yo creo que tienen razón, pues en este caso, lo único seguro que tenemos es el desenlace, ese final que sabemos que  tarde o temprano llegará. Creo que esa es una razón de peso para no volver a cometer el mismo error, pues alguien que te hirió en el pasado, no merece tu perdón, ni segundas oportunidades para volver a herir tu corazón. La realidad es…

Mereces un amor que te descubra un día que vayas despeinada por la calle, con esos pantalones viejos que te niegas a tirar y sin maquillar, y que aun así crea que eres la más bonita. Mereces un amor que día a día se desviva por ti y que tema perderte, un amor que con cada pequeña acción te demuestre que eres su mundo. Mereces un amor que te apapache cuando estés enferma y que sepa entender tu humor cambiante durante esos días difíciles de tu menstruación. Mereces un amor que te brinde protección y cuidado, con el que te sientas plenamente segura mientras te rodea con sus brazos. Mereces un amor que sepa valorar tus emociones: que rías a carcajadas, que cantes y bailes, que a veces derrames lágrimas, que tengas tus momentos de enojo y que nunca quiera cambiarte. Mereces un amor que sea fiel como tú, que no…

Solo puedo decir que no eras para mí, eso lo puedo decir ahora, que al fin me he convencido que tu destino y el mío no tienen la más remota oportunidad de seguir en línea recta hacía adelante, juntos, ahora sé que nunca hubo un “juntos” nunca hubo un “nosotros”. Eso ya puedo decirlo ahora pero antes que estaba ciega… Antes tu sonrisa era todo para mi, el simple roce de tus dedos me hacia estremecer. Mucho tiempo el tenerte a mi lado, era lo que me hacía ver colores distintos, vivos, y mira…. esos colores ahora están todos en la gama de grises. El gris y el negro son los colores del luto, de la tristeza, del silencio y la distancia, y precisamente ese es ahora el color de mi alma. Ahora ya no tengo la chispa en el corazón de cuando iba a verte, las cosas cambiaron, tú las cambiaste, se acabaron los encuentros,…

Durante años, a lo largo de nuestra vida, nos la pasamos esperando a esa alma gemela que venga a complementarnos y a lograr que tengamos una vida plena y feliz en pareja. Pero la realidad es que muy pocos sabemos lo que es una alma gemela como tal. Por cuestiones de tradiciones sociales, creencias que nos han inculcado o incluso por comodidad y conveniencia propia, pensamos que un alma gemela es aquella persona con la que compartiremos nuestras buenos momentos y que nos levantará si caemos, creemos que es aquella con la que sentimos más afinidad que con nadie, pensamos que siempre mirará en la misma dirección que nosotros, con la que sintamos un amor idílico. Yo lo creí así, pero ¿sabes? Descubrí ciertas definiciones que me han hecho cambiar de parecer, ahora sé que estaba en un error. La verdad de las almas gemelas es que son tu espejo, tu lado opuesto, son…

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