Historias de Amor Ficticias Poemas de Amor

Juguemos a crecer juntos

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr

 Cada noche antes de acostarme, pienso en tu sonrisa. Esa preciosa sonrisa dibujada en tu cara, de medio lado, con una pequeña insinuación de travesura. Cierro los ojos y te veo. Ahí estás, mirándome, con tus ojos color cristal brillantes fijados en mi. Noto sonrojarme, no sé cómo lo haces, pero hasta en sueños, consigues ruborizarme. Agacho la mirada y tu mano me levanta la cara. Pides que te mire sin bajar la mirada, exiges que no te evite y que hable contigo, unas lágrimas recorren mi cara…

 El sueño me lleva a nuestra infancia. Estamos sentados a la orilla del mar, jugando a hacer castillos con el cubo favorito de tu hermano, mientras que nuestros padres, no nos quitan ojo de encima para no perdernos de vista. Tendremos como cinco años. Las olas rompen junto a nuestros pies, refrescan nuestros cuerpos ardientes por el sol. No has terminado aún, has dejado de jugar. Noto como me miras, fijamente. Miro hacia a ti y sonríes. ¡Esa sonrisa!. Acalorada del calor y de la vergüenza que me haces sentir, me río y te pregunto por qué me miras así.

-Prométeme que jugarás conmigo a crecer juntos toda la vida, Elena,-  Sonrío y te doy un beso en la mejilla, me acerco a tu oído y te digo que sí, que se lo prometo.

 He despertado en una habitación la cual no conozco. ¿Dónde estoy?. El ruido del agua al caer sale de una puerta entreabierta. Me levanto y me dirijo hacia ella. Abro la puerta y ahí estás, en la ducha. El agua cae por tu cuerpo cubriéndolo de tal manera que parece que hasta ella quiere poseerte. Apenas veo tu rostro, difuminado, por la mampara de la ducha. Miro hacia el frente y un espejo me devuelve el reflejo de mi cara. Me doy cuenta de que sigo soñando, ¡Esto parece tan real!. Volvemos a ser jóvenes, tengo 24 años. Mi hermosa melena oscura cae sobre mis hombros. ¡Qué bonita era!. Sales de la ducha, me miras sorprendido y me sonríes. Mis piernas se debilitan sólo con tu sonrisa, me agarro a lo primero que encuentro para no caerme. Me tomas entre tus brazos y aprietas tu cuerpo contra el mío. Tu cara acaricia la mía hasta que tu boca llega a mi oído. -No te vayas. Me prometiste que jugarías conmigo a crecer toda la vida juntos.- Rompo en llantos sobre tu hombro derecho, te abrazo con todas mis fuerzas y deseo parar el tiempo.

 Despierto en túnel oscuro. No veo nada. Una puerta se abre dejando a la vista una hermosa luz. Voy hacia ella, pero escuchar tu voz me detiene. Miro hacia atrás y no estás. Te escucho a lo lejos, estás gritándome algo pero no te entiendo. No sé hacia dónde ir, de dónde procede tu voz es de la parte más oscura del túnel, pero la luz siempre indica dónde está la salida. Sigo quieta sin poder moverme, intentando descifrar lo que me dices. Doy un paso hacia adelante, hacia la oscuridad. Te oigo mejor pero preferiría no haberte oído. Una pena invade mi ser. Lloro, comienzo a llorar de tal manera que no puedo ni respirar. Oírte llorar me está destrozando. -No te vayas,¡Me lo prometiste!.- gritas entre llantos.

Echo a correr con mucho miedo hacia  el interior oscuro del túnel. Corro con la mayor velocidad que mis piernas me permiten. No quiero abandonarte. No quiero escucharte llorar. No quiero verte triste, tengo que volver a allá dónde tú estés. Un cristal invisible hace que me frene de golpe. No me deja pasar. Aporreo con todas mis fuerzas para que se abra y que me deje pasar, pero no lo consigo.  Lo intento varias veces hasta que caigo rendida apoyada contra el cristal. Destrozada y cansada, me doy por vencida. El cristal comienza a moverse. Me levanto rápidamente y atravieso el lugar del cual desapareció…

Me despierto. Me noto muy cansada. Estoy acostada en una cama de una habitación en la que predomina el blanco. De mis brazos salen unos cables conectados a unas máquinas que hacen mucho ruido. Intento abrir más los ojos y te veo. Ahí estás, el hombre único hombre al que he amado en toda mi vida. El niño de ojos de cristal con su sonrisa traviesa de medio lado. Estás dormido en el sofá junto a mi cama. Tus manos agarran mi mano izquierda y tu cabeza está apoyada con la frente en la cama. Sólo puedo ver tu pelo canoso. Ahora sí que estoy despierta. Somos mayores. Las arrugas de nuestras manos y las caballeras teñidas de canas reflejan la realidad. Muevo mi brazo e intento despertarte. Poco a poco te despiertas, frotas tus ojos con las manos y cuando consigues ver mejor. Me miras, me miras hipnotizado con las pupilas color cristal grandes, sorprendido. Esa sonrisa que me enamoró se dibuja en tu cara y me besas. Las lágrimas cubren nuestros rostros juntándose con nuestros labios besándose. Te sientas y me sonríes…

-Te lo prometí, cariño. Juguemos a crecer juntos toda la vida.-

juguemos-crecerA.F. Lodeiro

Juguemos a crecer juntos
Vota el articulo!

Deja un comentario

Pin