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Historias de Amor Ficticias

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Cuando tenia veinte años, me enamore de uno de los profesores de mi universidad. Sé que esto es algo muy común, que sucede de seguido, y que cuando los profesores se dan cuenta de que tienen a una de sus alumnas enamoras, continúan su clase tranquilamente. Se llamaba Mariano Contea y daba clases de Shakespeare, poesía del siglo XVII y teoría crítica. Tomé todas sus clases; Lo hice mi intérprete del mundo. Mariano era alto, con los hombros algo arqueados; era delgado como su boca, a excepción de una pequeña barriga de cerveza blanda acurrucada que provocada que la tela se estirada un poco sobre su cinturón. Lucia un espeso cabello negro hasta los hombros, metido detrás de las orejas. Usaba anteojos con montura de oro para leer, pero se los quitaba cuando comenzaba a hablar, sin gafas, tenía los ojos hundidos y entrecerraba los ojos levemente. En una multitud,…

¿Por qué tantos siempre se preguntan cuál es el significado del amor? ¿Es por temor a la incertidumbre en una relación? ¿O es porque nosotros mismos hemos sido acusados de no mostrar amor por alguien? ¿Y por qué, incluso cuando no comprendemos completamente qué es exactamente el amor, tendemos a tomar decisiones, buenas y malas, basadas en el amor? El amor es una de las emociones más profundas que experimentamos como humanos. Es más grande que nosotros, es decir, aunque podemos invitar al amor a nuestras vidas, no tenemos el control sobre cómo, cuándo y dónde el amor comienza a expresarse. Tal vez es por eso que el 72% de las personas cree en el amor a primera vista. A veces, el amor realmente golpea como un relámpago en nuestra cabeza, y no nos encontramos preparado para ello. Como el amor es intrínsecamente libre, pasamos noches dando vueltas en un…

 Cada noche antes de acostarme, pienso en tu sonrisa. Esa preciosa sonrisa dibujada en tu cara, de medio lado, con una pequeña insinuación de travesura. Cierro los ojos y te veo. Ahí estás, mirándome, con tus ojos color cristal brillantes fijados en mi. Noto sonrojarme, no sé cómo lo haces, pero hasta en sueños, consigues ruborizarme. Agacho la mirada y tu mano me levanta la cara. Pides que te mire sin bajar la mirada, exiges que no te evite y que hable contigo, unas lágrimas recorren mi cara…  El sueño me lleva a nuestra infancia. Estamos sentados a la orilla del mar, jugando a hacer castillos con el cubo favorito de tu hermano, mientras que nuestros padres, no nos quitan ojo de encima para no perdernos de vista. Tendremos como cinco años. Las olas rompen junto a nuestros pies, refrescan nuestros cuerpos ardientes por el sol. No has terminado aún,…

Como cada noche cuando nos conocimos, junto a aquel extraño hotel en el que parabas para dormir y yo limpiaba el oscuro bar de la esquina, quiero como cada noche llenarte de miradas y que provoques verme como si en ello se te fuese la vida, así me sentí amada aun cuando no me habías tocado, así me sentí tranquila aun cuando no me habías besado. Recuerdo que la noche de Londres era fría y sucia, sus calles olían a sucio alcantarillado y colilla de tabaco negro, asustada al escuchar cualquier paso fuera de lo común mientras vaciaba los sucios contenedores de basura del local, pero los tuyos si que los reconocía de lejos, me tranquilizaba saber que ya andabas por allí, era lo único que calmaba mi pobre vida. Yo era estudiante de ciencias, había perdido a mis padres en un accidente y para pagar los estudios tenía que…

  Jamás había sentido una presión tan grande. Se sentía llena de rabia, de dolor, un dolor tan agudo, tan profundo…Se preguntaba cuántos corazones, en ese preciso instante, dejaban de latir al compás del suyo.   Zoe nunca pudo imaginarse la ruptura de su matrimonio después de 20 años de relación. Era una más de ésas tantas mujeres maduritas que su marido deja tirada para liarse con una que no alcanza la edad de su hija. Sí, los hombres se vuelven adolescentes, o quizá nunca maduren y sean como Peter Pan en el país de Nunca Jamás.   Al comienzo se dió por vencida, incluso cayó en una pequeña depresión que logró paliar con un sinfín de diversas pastillas y continuas visitas al psicólogo. Pero se cansó, se cansó de aferrarse a un pasado que no volvería, a una rutina que encontró un tanto estúpida con el paso del tiempo. Abrió la ventana, respiro un sorbo de aire…

La descubrí en plena calle tocando un arpa, con su vestido corto y perfume barato de olor a jazmín. Eran ya varios los días que pasaba por allí, yo Lorenzo de Azagan, de familia pudiente de la capital de España, jamás hubiese pensado enamorarme en pleno barrio de Móstoles en la calle más escandalosa de los últimos tiempos. Pasaba por allí a causa de mis estudios, se me había estropeado el coche hacía ya una semana y no quería que mis padres se preocupasen de enviarme con el chofer, con treinta y cinco años me veía lo suficientemente capaz de coger el metro como cualquier vecino y trasladarme en autobús incluso si hacía falta. Ya se había acabado aquella rama de la aristocracia y no estaba dispuesto a seguir los pasos de mis padres por más dinero que tuviésemos. Estudiaba arquitectura y bellas artes en una academia de Móstoles, por…

Se habían conocido en el colegio, se detestaban, ella era rubia con trenzas, alegre y sonriente pero menos con él. Un día, en la excursión del colegio, se perdieron en un bosque que habían ido a visitar. Ese día fue el principio de una amistad. La necesidad común de buscar una salida, les ayudó, se animaban mutuamente y ella comenzó a sonreirle tímidamente. Ansiosos de buscar el regreso, decidieron apartarse del grupo, aunque realmente quizás buscaban la soledad del encuentro, de alimentar la pasión que había nacido. Se olvidaron del grupo, pues tenían mochila con comida y tienda de campaña y se sentaron en la verde hierba del campo, cogidos de la mano, mirándose a los ojos, ella, Rosana, sonreía cada vez con menos timidez. Oyeron gritos de los que les buscaban, pero, cómplices, a gusto el uno con el otro, se escondieron y allí nacieron los primeros versos tímidos,…

La conocí en verano, fue un verano de diversión, de salidas, de paseos, de felicidad. Nos enamoramos, disfrutamos, nos besamos a escondidas, nos sedujimos. Nos prometimos vernos al año siguiente, como se hace en los cuentos de amor, lo recuerdo bien, tú con un elegante vestido que te hacía más juvenil, sonriente, feliz, enamorada. Nos prometimos incluso consultando al tarot del amor y lo sellamos todo con un beso. Recuerdo el día de San Antonio, según lo acordado, allí te esperaba. De casualidad pasó tu primo corriendo, me vio, paró y me saludó y me dijo algo que nunca olvidaré, “que haces aquí, tu mujer a muerto” – lo dijo con naturalidad, como si fuera algo que me sucedía todos los días. Lloré, lloré y maldije el maldito cáncer que tenías desde hace un par de años, hizo que nuestras promesas de amor se rompieran y yo siga soñando meses…

El verano es una de las mejores épocas del año para encontrar el amor. Parece como si el calor fuera capaz de despertar una fuerza cósmica en nosotros muy potente, y consigue que hagamos todo tipo de locuras. El día en el que el amor llegó a mi vida estaba en una playa donde veraneaba con unas amigas. Cuando vimos al socorrista algunas de ellas se rieron porque no era tan agraciado como se lo esperaban… sin embargo, a mi me parecía mono. En algunas ocasiones lo pillé mirándome pero decidí no hacerle demasiado caso. No se como pasó que cuando me di cuenta me había adentrado demasiado y no podía salir. Lo siguiente que recuerdo fue sus labios juntos a los míos y como me hacía la reanimación… al parecer, había estado a punto ahogarme. Para agradecérselo le invité a cenar.…

Mi vida con ella fue una tragedia de principio a fin. Empezamos nuestra historia hace muchísimos años, cuando el amor todavía no era un capricho que acababa tras varios intentos de enamorarse a través del sexo. Nuestro amor era puro, el más puro que jamás pudo existir. No la toque hasta que cumplió la mayoría de edad. Pudimos estar juntos tras la espera de muchos años de impedimentos por parte de su familia, pero por fin ganamos la batalla. Sólo estuvimos juntos unos pocos meses, hasta que su familia nos encontró y nos asesinó a ambos. Su envidia fue al final más fuerte que nuestro amor … y ahora vago entre los vivos con la esperanza de poder encontrarla de nuevo y que por fin podamos estar juntos para siempre. Jamás olvidaré sus ojos azules, capaces de mostrarme que el cielo únicamente…

Éramos novios desde hacía casi cinco años, cada día al despertarse me daba un beso en la mejilla y se iba  a trabajar, pero aquel día tras la mala noticia de la muerte de su amigo en la mañana anterior, todo cambió. Era mucho más agradable estar a su lado, lo notaba más animado que de costumbre como si la vida le fuese en cada segundo, perder a un amigo de la infancia lo había convertido en alguien mucho más sensible, aquella mañana se levantó dos horas antes, ni la extraña costumbre de poner tres veces el mismo despertador en quince minutos consecutivos, ni el ponerse los pantalones sentados revoloteando toda la cama, no aquella mañana estaba de pie dos horas antes, se había afeitado, calzado, vestido, preparado el desayuno y  caminado por la terraza quitando las hojas secas de las plantas. Aquella mañana simplemente ya no era ni la…

Mi hermosa  Yeréi, me enamoré de ti desde el primer día en que te ví sentada en aquel autobús, tus extrañas coletas desiguales y tu mirada perdida en el horizonte mientras cruzábamos el puente camino de la universidad. En aquel autobús lleno de niños ricos, en los que me sentía sumamente incómodo, criticando en mi interior cada marca de ropa, cada pantalón de cuadros o  cada falda de colegiala, pero te ví y todo paralizó mi mundo, mi pequeño mundo lleno de críticas que se difuminó como si hubiese pasado un huracán. Mi querida Yeréi cuantas veces te lo he dicho desde que salimos, cuantas veces en sueños durmiendo a tu lado he podido recordarte sin querer aquel torpe beso que nos dimos por primera vez, quizás ya ni te acuerdas pero aquí estoy yo para que jamás lo olvides. Ya hace casi 50 años que estamos juntos y todavía…

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