Historias de Amor Ficticias

Una tierna mañana

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Éramos novios desde hacía casi cinco años, cada día al despertarse me daba un beso en la mejilla y se iba  a trabajar, pero aquel día tras la mala noticia de la muerte de su amigo en la mañana anterior, todo cambió.

Era mucho más agradable estar a su lado, lo notaba más animado que de costumbre como si la vida le fuese en cada segundo, perder a un amigo de la infancia lo había convertido en alguien mucho más sensible, aquella mañana se levantó dos horas antes, ni la extraña costumbre de poner tres veces el mismo despertador en quince minutos consecutivos, ni el ponerse los pantalones sentados revoloteando toda la cama, no aquella mañana estaba de pie dos horas antes, se había afeitado, calzado, vestido, preparado el desayuno y  caminado por la terraza quitando las hojas secas de las plantas.

Aquella mañana simplemente ya no era ni la sombra de años atrás, con mi lencería fina sin ganas de nada, yo me hacía la dormida pero el extraño caminar me había desvelado desde la primera hora en la que salió de la cama, apenas quedaban diez minutos para tener que irse y decidí levantarme, cuanto iba a poner los pies fuera de la cama para ir a darle un abrazo, ya él estaba a mi lado, viéndome y acariciándome la espalda lentamente, sus dedos recorrían los huecos bajo mi costado como si casi no quisiera tocarme y apenas le había dicho hola, sus manos me tapaban la boca y un “calla no digas nada” me susurraba al cuello.

Con que ternura recuerdo aquella bella mañana, fue un comenzar de nuevo, un huir de la monotonía, de los enfados, de las tristezas, solo estábamos los dos y un amor que jamás me había mostrado en todos aquellos años, en aquella mañana tu papa y yo hicimos el amor y te hicimos a ti, allí estabas como un pequeño corazón que nos pedía estar aquí y aquí te hemos traído mi pequeño, por ello tienes ese nombre en recuerdo de su amigo y por ello correteas cada mañana al escuchar el despertador, como si supieras de donde vienes, de que momento y en que instante pudimos necesitarte por primera vez.

Una tierna mañana
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